Creo que voy a empezar a organizar mi nuevo futuro, a retomar mi rumbo, porque algo tengo que hacer, no puedo quedarme así, de brazos cruzados esperando que llegué la próxima enfermedad y me aterrorice la internación y todos los sinsabores que acosan mi vida.
Será que está cediendo mi infección bronquial y por lo tanto me estoy sintiendo mejor, por eso es que pienso en tomar el timón de mi barco y dirigirlo a puerto seguro y una vez allí encallarlo para no volver a cambiar nada más hasta que Dios me llame.
Por lo pronto, terminaré de curarme esto que me tuvo mal todo el mes, me cuidaré bien de los días frescos, tomaré algunas vitaminas para recuperar defensas perdidas con tanto antibiótico y luego me dedicaré a comenzar con los arreglos de mi casa. Creo que en eso tengo que poner toda mi energía, haciéndolo y viendo los resultados y cómo mejora la imagen general interna y externa de mi casita estoy segura que me sentiré muchísimo mejor. El tema es que también tengo que juntar fuerzas anímicas que son las que me impiden muchas veces hacer algo. La mayoría de las veces la depresión me sumerge en un oscuro cuarto sin salida, donde no soy capaz de nada. Pero tengo que tratar de superarlo sola, antidepresivos ni hablar, están contraindicados con los medicamentos del corazón, por lo tanto le tendré que poner el pecho solita a esta situación.
Uno de los lugares que más quiero poner en orden es el fondo de mi casa, en los veranos siempre lo disfruto mucho, con las plantas y los árboles, pero este año tenemos una perra que como es cachorra rompe todo y me lo dejó destruído, porque tiene un año pero un tamaño enorme y una gran fuerza así es que no se salvó ninguna planta de sus garras, desparramó de todo y en fin, que tengo que volver a poner ese lugar de manera decente.
Un llamado telefónico y esta entrada ahora ya no tiene ningún sentido.

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