
Ya no estoy en medio de la nada, creo que por lo menos me encuentro inserta en la sociedad, compartiendo algunas cosas con mis semejantes y concretando algunos sueños. Eso ya no es estar en medio de la nada, por lo menos así lo creo. Espero que perdure.
Acabo de venir de la calle, cosa que ya no era habitual en mí que permanecía días enteros encerrada en mi habitación a oscuras. Ayer fue el primer día que salí después de no sé, quizás un mes, salí de compras con mi hija y si bien al principio me sentí medio abrumada por la gente, después entre elegir los materiales, (estamos haciendo reformas en la cocina) y la alegría de saber que por fin voy a ver mejor mi casa, hicieron que hoy me animara a hacer unos trámites y ya no me hizo mal el ver gente. Es cierto que antes tomé medicación, pero bueno, para como estaba creo que puedo considerarlo necesario y por eso lo hice y pude por fin salir de mi agujero.
Falta todavía, yo lo sé, porque todavía espero ansiosa la noche para sólo sentir el silencio y ver la oscuridad, me gustan tanto... A lo mejor eso no sea malo, o no forme parte de la patología, no sé, se lo preguntaré al médico, porque qué puede tener de malo que me gusten el silencio y la oscuridad. En fin enfermedad o no, lo cierto es que me siento mejor, ya no tengo miedo, ya no lloro y pude mínimamente conectarme con la gente, aunque prefiero no hablar todavía mucho con nadie, solo trivialidades. Así estoy ahora, en medio de dudas, pero no en medio de la nada.
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