
Comencé un nuevo tratamiento y estoy sintiéndome mejor. Además estoy produciendo pequeños cambios en mi vida y creo que eso ayuda. Hoy puedo decir que tuve un buen día, sin angustia, sin llanto, sin presiones, aunque es cierto con mucho sueño, pero lo prefiero a estar deprimida.
Hoy no me siento tan en medio de la nada y cuando ya deje de sentirlo del todo cambiaré el nombre de mi blog. Vale la pena registrar un buen día cuando se padece esta enfermedad, por eso lo hago. Un buen día, es un gran regalo de Dios.
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