lunes, 2 de agosto de 2010

Mi autoterapia

Y expresarme sigue siendo mi autoterapia, por lo tanto aunque hayan pasado varios meses sin hacerlo en este blog, hoy lo hago, porque siempre necesito a la expresión como herramienta, como elemento curativo, como manera de sacar de mi corazón lo que me hace feliz y lo que me entristece, más en esta época de mi vida en que decidí aislarme. Iba a decir que no sé por qué razón, pero sí lo sé, porque fueron demasiadas las presiones que sufrí, de trabajo fundamentalmente, de salud luego, en fin de vida y entonces decidí tomar el timón de mi vida y retomar el rumbo, mi rumbo es hacia adelante, siempre hacia adelante, con miradas al pasado, porque en el pasado está mi hija, está mi hermano, está mi papá, pero yo todavía estoy aquí y con mi hija menor que aún con sus veinticuatro años me sigue necesitando. Es mi compañerita de vida, así la llamo yo, ella y yo formamos una familia, que se necesita, se ama y se conforta mutuamente como todas las familias y por lo tanto yo debía seguir. Y lo estoy haciendo, me busqué algunos bastones para sostenerme y gracias a Dios los encontré y me ayudan y así lentamente voy saliendo del pozo oscuro en el que había caído, ya no estoy en medio de la nada, tampoco estoy totalmente inmersa en la sociedad, pero no estoy absolutamente sola y eso me sostiene como una barca en el océano. Voy viajando en ella y por eso me cuido mucho, porque me sostiene y me lleva, pero aún es frágil, sin embargo yo tengo esperanzas de llegar a puerto seguro algún día y recalar allí tranquila y en paz, sin sobresaltos, ni miedos, ni tristezas. No pierdo las esperanzas, trato de lograrlo con paciencia y fe en Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario