viernes, 3 de junio de 2011

Hoy




Hoy quisiera  estar en medio de la nada, mejor aún recostada sobre ese arbolito que adorna la cabecera de mi blog y quedarme allí varias horas del día, solamente mirando el cielo, tirándome a veces sobre la hierba, dormir a la luz del sol algún rato y no hacer nada más que pensar en cosas bellas, en las bonitas de la vida, en los recuerdos hermosos de mi vida y quizás hasta podría luego dedicarme a mi tarea intelectual favorita: la fantasía.
 Sí, la fantasía me permite crear mundos de ensueño en los cuales me gustaría vivir, en las fantasías realizo los sueños que tuve y que ya sé que jamás se realizarán, la fantasía ha sido durante mucho tiempo mi mejor arma de supervivencia.
 Con ella en mi mente, sobreviví a un matrimonio inexistente en los hechos y pude mantener viva la llama del amor que debería haber sido el protagonista principal de los hechos de mi vida. No lo fue... en los hechos... pero sí siempre en mi alma, en mi corazón de mujer enamorada y esto ocurría simultáneamente a los hechos cotidianos. Reunirme con mis fantasías sobre este amor imposible y lejano era mi cable a tierra, mi desahogo, mi protección contra las agresiones y los malos momentos.
 Fue bueno y ahora quisiera volver a usar esa fantasía para esta parte de mi vida, aunque es bastante más difícil, la realidad me ahoga, me presiona y me ata a una vida que soñé distinta. La nada... nunca estuvo presente en ninguno de mis sueños ni de mis fantasías, nunca creí que algún día pensara en estar en ella como una manera de vivir en paz...

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